LA HISTORIA COMO ACTIVIDAD COGNITIVA
La Historia como Actividad Cognitiva
Después de varios minutos de narrar la actuación de Miguel Hidalgo durante la primera etapa de la Independencia de México, la maestra se dirige a su alumnos y les pregunta: -¿Alguien tiene una pregunta?- Una alumna le contesta: -Maestra, ya nos contó lo que hizo Hidalgo, ¿y Costilla?
En la enseñanza de la Historia es el profesor quien expone sobre los hechos pasados, personas que ya no están, situaciones que no les son familiares a los alumnos, se da como algo acabado, algo que ya sucedió, que así fue y no hay nada que hacer, esto en realidad genera aborrecimiento por la asignatura. La memoria es la única herramienta que se ejercita, la evaluación depende de la capacidad memorística de los alumnos, ya que son sometidos a una serie de preguntas que solicitan respuestas concretas y univocas, sin sentido por lo que encontramos situaciones como la descrita al principio. Sobre este sentido de cómo ha sido enseñada la historia que se imparte en el salón de clases, donde regularmente se aprende mediante la reproducción tal cual, sin despertar en los alumnos la habilidad de reflexionar, analizar, criticar, interpretar y relacionar con el pasado y con el futuro. Este problema no es de los alumnos es de los maestros como lo señala Salazar Sotelo (2001) en su reflexión ¿…y los maestros que enseñamos por historia?
Es necesario reconocer los objetivos de las ciencias sociales, en específico de la Historia; la enseñanza de la historia deberá propiciar que los alumnos comprendan
nociones como tiempo histórico, causalidad, proceso, influencia mutua, herencia, cambio, continuidad, ruptura, sujetos de historia, diversidad y globalidad del proceso histórico. El dominio de estas nociones es más significativo para la formación intelectual de los estudiantes, que la memorización de nombres, fechas y lugares. Como lo señala Sánchez Cervantes (1991), la historia como asignatura escolar no ha gozado de muy buena fama salvo contadas excepciones, tampoco ha sido considerada como una materia interesante, atractiva o al menos importante y necesaria dentro de cualquier ciclo escolar , ¿qué caso tiene aprender de memoria fechas y mas fechas de un pasado inmediato o remoto, nombres y mas nombres de personajes desconocidos o de lugares sin significado alguno, que ninguna relación tiene conmigo y con mi entorno?, se pregunta el alumno sometido a la obligación de memorizar, sin saber por qué ni para qué un montón de datos ajenos, aparentemente inconexos. Al parecer se convierte en una disciplina deficientemente aprendida por el profesor y poco reflexionada por él mismo en cuanto a su sentido profundo, epistemológico, ético, antropológico, social. De esta manera, en la mayor parte de las ocasiones, la historia enseñada se convierte en cronología, crónica, descripción de hechos únicos e irrepetibles.
El enfoque de la reforma educativa vigente de secundaria busca que los jóvenes analicen la realidad y actúen con una perspectiva histórica formativa dentro de un análisis critico que les permita comprender los hechos y procesos, entender la historia como un conocimiento no acabado que se puede ir construyendo e integrando; propiciando la formación de individuos con capacidad para analizar los procesos sociales y de lectores frecuentes de historia que tendrán la posibilidad de construir una visón ordenada y comprensiva, sobre la historia de la humanidad. (Reforma Educativa Secundaria, SEP 2006). En contra posición de lo que señala el enfoque están los programas donde se muestra una historia cronológica y no se refleja lo que el enfoque señala, ya que los bloques tienen contenidos que se deben ir desarrollando desde las causas, el desarrollo y las consecuencias sin un cuestionamiento, por lo tanto si interpretación y esto se deriva en una historia positivista y cronologica, donde el tiempo transcurre de manera lineal, donde una sola visiòn cuenta lo sucedido, no hay interpretación ya que se da como un hecho acabado. Los programas oficiales de la enseñanza de la historia debían reconvertir la problemática de la historia para que significasen algo en el presente, para esto es necesario presentarlos de manera lógica es decir a partir de los intereses de los que la estudian. La historia escolar rompe con la lógica natural del individuo, pues no parte de su curiosidad, por lo que el alumno no le encuentra sentido, esta manera lineal no lo coloca en un plano de investigador, si n en una posición de receptor de la información que le será vertida como si fuese un cantarito de agua al que hay que llenar de sucesos, fechas y nombres. Sin reconocer que la problemática de la historia puede marcar el inicio de una investigación, que no es un caso cerrado y no todo esta dicho falta la versión mas importante y esa es la interpretación que los alumnos de van da dar desde su presente.
Para Joan Pages (1987) la tendencia actual de enseñar historia cronológica, encuentra su justificación en la ideología. El positivismo ofrece un modelo oficial de historia escolar que en cada país cambia en función de las circunstancias, pero que mantiene la misma finalidad; moldear la conciencia colectiva de la sociedad según la ideología que detente el poder. La corriente positivista se limita solamente a la recopilación de los hechos y a dar una sola visión de los mismos.
El carácter modelador de la historia en distintas épocas ha sido tomado en cuenta para asegurar la preparación de los gobernantes y de la de los pueblos de ahí que se le vincule con la construcción pero relacionándola con el ejercicio del poder. Así la enseñanza de la Historia ha sido utilizada por el estado con diversos propósitos conmemorativos, religiosos, como instrumento unificador, para fomentar el espíritu nacional o lo que convenga así lo afirma Josefina S. Vázquez, en sus reflexiones sobre la enseñanza de la Historia (Vázquez, 1990: 22-26).
Ferro (1990) realizó un estudio en donde encontró que la historia es concebida como la transmisión de los valores tradicionales y conservadores, la cual ha sido y es dominante en la mayoría de los países del mundo.
Es conveniente recordar que una de las funciones sociales de la historia ha sido la recreación y la propagación de una versión fuel del pasado, según Wertsch y Rozin la historia oficial cumple tres funciones: como instrumento cognitivo para concebir una nación, para realzar la identidad grupal y para fomentar la lealtad en sus ciudadanos. Después de estas definiciones Carretero se cuestiona la conveniencia de que coexistan en una sociedad diversas interpretaciones del pasado; es por esto que la historia como asignatura causa revuelo ya que cuando se enseña se transmiten emociones y valores.
Los planes y programas son la guía que deben seguir los profesores, los libros de texto son su material. Ante esta realidad, ¿Cómo puede el profesor cambiar su manera de enseñar historia?, ¿qué debe tomar en cuenta?, ¿a que debe prestar mayor importancia; al contenido, a los alumnos, al material, a su práctica docente? Replantear la práctica docente es una tarea compleja, por lo que es necesario partir del reconocimiento de los objetivos de la Historia como ciencia social y como asignatura inserta en el currículo educativo de educación básica, en particular en el tercer grado de educación secundaria.
Entender la diferencia entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, ofrecerá una mejor manera de enseñar la Historia. El dominio que tenga de su materia el profesor y su preparación profesional son lo que ayudara a conseguir una propuesta pedagógica mas activa, que su clase sea efectiva y cautivadora, abandonando su clase tradicional.
Los autores como Dickinson y Lee señalan algunas diferencias entre las ciencias naturales y las ciencias sociales como son: las ciencias naturales permiten la manipulación directa de los objetos a diferencia de lo que ocurre en las ciencias sociales, así mismo argumentan que el tipo de preguntas que se plantea el historiador varía radicalmente de las del científico natural. Estos últimos intentan descubrir leyes que expliquen la regularidad del comportamiento de los objetos, los historiadores, sin embargo, han de buscar explicaciones de la acción, deben descubrir las razones de un agente para actuar. Por último consideran que en historia es enormemente difícil poder separar y analizar el efecto de las variables que intervienen en un problema de manera separada. En otras palabras, no es posible aplicar el control de las variables, uno de los mecanismos característicos del pensamiento formal de acuerdo con la descripción piagetana. En la historia, y en general, en las ciencias sociales los factores que contribuyen a que se produzca un determinado acontecimiento están íntimamente relacionados” (Carretero, 1993: 156).
Distinguir entre las ciencias sociales y las naturales ayudara a reconocer que cada una tiene su método de conocimiento. Según Moradiellos a cada ciencia le corresponde un campo categorial con una multiplicidad de términos. Las ciencias humanas son ajenas a la lógica matemática, entonces parece más conveniente marcar las diferencias en los recursos operatorios que se movilizan en ambos grupos de las ciencias y las consecuencias en el valor del conocimiento científico. Las ciencias humanas operan de manera diferente (Moradiellos, 2001:49).
La cientificidad de la Historia se sitúa en el enfoque y en la actitud del historiador, un historiador total no puede ignorar los acontecimientos. Por lo que la Historia que plantea Marc Bloch es ampliada y profunda. El historiador tiene objetivos científicos, que observa desde el presente al pasado, y que va del pasado al presente.
La historia se debe definir y delinear para que no se confunda con otras como la sociología por ejemplo.
La materia de conocimientos de la Historia científica no es ni puede ser el pasado, por que el pasado no existe, entonces queda por establecer cual es el campo y los términos categoriales de dicha disciplina, es decir que es lo que estudia, este campo y términos estarán constituidos por aquellos restos y trazas del pasado que perviven en nuestro presente en la forma de residuos materiales, de huellas corpóreas, de vestigios y trazas físicas, de ceremonias y ritos, de lo que permanece, o reliquias como lo llama Moradiellos, son la presencia viva del pasado que hace posible el conocimiento histórico, las reliquias pueden ser significantes (presentes) de unos significados (pretérito) (Moradiellos, 2001: 61).
La distinción más obvia es la metodología: a diferencia de las ciencias experimentales, en la historia y ciencias sociales ni se realizan experimentos ni se puede aplicar el aislamiento, manipulación y control de variables, sino que se utilizan estrategias alternativas de reconstrucción e inferencia de los hechos, mediante la obtención y prueba de evidencias recuperadas de diferentes fuentes.
El historiador imagina una realidad pasada con los restos que posee, tiene que constreñirse a lo que es racional y coherentemente relacionable que ha sido trabajado por otros, a diferencia de la ficción que puede relacionar lo que nunca existió (Salazar, 2006:41). Un texto para que sea histórico tiene que ceñirse a ciertas pautas y a algunos límites, los que le impone la realidad personal y social que pretende recrear. Una interpretación debe ser sostenida por otras que tengan validez para que sea legítima interpretación del pasado presente.
La Historia es como un rompecabezas que se va armando, el historiador es el que le da sentido a los datos que va encontrando y los va uniendo, se auxilia de otras disciplinas como la antropología, la sociología etc. , sigue una metodología, para obtener la información que requiere, formula hipótesis que va reforzando o destituyendo, según sea el caso, el autor necesita testimonios a los cuales el historiador va interrogando y dándoles forma, los interpreta y llega a conclusiones que tiene que presentar, su investigación servirá a otros , y así seguir construyendo la historia.
Para poder saber en como construye el historiador a la Historia es necesario definir lo que es la Historia.
Historia deriva en todas las lenguas romances y en inglés del termino griego antiguo (istorie), en dialecto jònico adaptativo al latín clásico como historia, En esta forma original deriva a su vez de una raíz indoeuropea wid-weid, cuyo campo semántico esta relacionado con el sentido de la vista, con la actividad de ver o percibir ocularmente. De esta raíz parece que surgió en griego (istor) testigo, en el sentido de “el que ve”, el testigo ocular y presencial, por eso mismo fidedigno, de un hecho pretérito a partir de ese núcleo probablemente por su uso en la técnica procesal y judicial ordinaria de los tribunales, se desarrolló el significado de historia, como testimonio directo probatorio o como labor de aquel que examina a los testigos y obtiene la verdad a través de averiguaciones e indagaciones. (Moradiellos, 2001: 57). Este es el origen de la palabra Historia, ahora nos ocuparemos de la definición de Historia desde el historiador.
“La historia es una comprensión de los actos humanos en el pasado, una toma de conciencia de la condición humana en el pasado, una apreciación de cómo los problemas humanos han cambiado a través del pasado, y una percepción de cómo los hombres, mujeres y niños respondían a los sucesos del pasado” (Pluckrose, 1996: 17).
“La historia en rigor es lo que hacen y piensan los historiadores, es un continuo proceso del historiador y sus hechos, un diálogo entre el presente y el pasado que se efectúan dentro de cada historiador quien revisa e interpreta continuamente” (Curtis, 1975: 226)
La historia y su objeto de estudio son los hombres en el tiempo. Siendo el tiempo el medio y la realidad completa de la historia y es el lugar de la inteligibilidad. (Bloch, 1995: 226). La historia es la historia del hombre en el tiempo, ya que el hombre esta siempre el contexto y la influencia de su tiempo, por lo que el historiador transforma su presente en experiencia histórica. El pasado ni el presente están inmóviles, están en constante movimiento, mientras el presente le pregunte al pasado. Es el historiador quien concede la importancia a los hechos y a los documentos a los que al preguntárseles se convierten en datos y fuentes. El testimonio va más allá de ser un solo texto, gracias a la interpretación del historiador. El historiador al hacer su interpretación debe presentar su conciencia.
El historiador para construir una interpretación debe constatar el pasado, para esto necesita tener alerta los sentidos, buscar testimonios para reconstruir, basarse en los saberes de otras mentes humanas, saber hacer preguntas a los textos, a las fuentes, a los actos, a las palabrea, a las imágenes, huesos, utensilios, que son huellas para el observador y que por medio de analogías puede recrear un acontecimiento. El conocimiento del pasado esta en constante progreso, se va transformando, profundizando en el análisis los hechos sociales, de los textos, de los documentos. A la historia se le pregunta desde el presente para obtener una respuesta del pasado, comprender el mundo actual y tener una visión de un futuro. Las fechas no tendrán sentido sino en relación con lo ocurrido dentro de éstas, en ese espacio de tiempo, que se ocupa de la sucesión simultánea, el ritmo y la duración de los hechos, la segunda mide y organiza el tiempo, la tercera dimensión es la representación grafica del tiempo. Las interrogantes van dirigidas a las cosas, a los personajes, a los lugares, a todo lo que estuvo en ese ayer, en ese lapso de tiempo; esto va a traer como resultado varias versiones, un solo acontecimiento tiene varias posturas y por consecuencia diferentes interpretaciones. En ese “taller” de transformación de un pasado inerte a un pasado vivo, al cual se le pregunta desde el presente, se necesita de la conciencia y de la reflexión para poder acceder a la enseña de la historia.
Un pensamiento histórico, se cuestiona acerca de un momento que ha ocurrido en algún tiempo y en algún lugar, no necesariamente el interés del que aprende va desde al origen hasta el presente, existen momentos que significan mas, ya sea por la historia personal de quien lo estudia, por su contexto social y /o por su bagaje cultural. El historiador no se interesa por todo, sino por un episodio que llama su atención; Miguel Ramos, historiador especialista en las órdenes religiosas que llegaron a México durante la conquista, después reflexionar acerca de su quehacer, respondió que su especialización en las ordenes religiosas obedecía a que ese tema en especial “lo había buscado”, luego agrego que desde niño en su escuela los poemas que interpretaban eran de origen religioso y que siempre tuvo contacto con este medio. Mientras que Carlos Martínez Assad contesto que su estudio especializado que ha realizado de la Avenida Reforma y sus esculturas en la ciudad de México, quizá se deba a que de pequeño acompañó a su padre a la ceremonia donde la escultura del Ángel de la Independencia fue colocada nuevamente ya que se había caído durante el temblor de 1956, esto le impacto e influyo en èl, y es por ello que se interesó siempre en la Avenida Reforma.
Estos dos ejemplos corresponden a la contextualizaciòn a la carga intrínseca de ser uno mismo, ser producto de nuestra experiencia de vida. Uno no se puede separar del contexto ni de su historia de vida, así que el historiador investiga desde su presente, desde su contexto, con su vida de historia.
La Historia, en su carácter de creadora de conciencia critica tiene como una de sus finalidades básicas la de ser conocida por un número mayor de individuos. La enseñanza de la historia debe ofrecer una conciencia colectiva, transformar el presente en una constante reflexión, debe ser una pregunta desde un presente para construir un pasado. Lo deseable seria que con las fuentes, los textos o con el material que se tenga se vea a la historia desde un presente utilizando la imaginación, este será un constante vaivén entre el presente desde el que se interpreta el pasado que se analiza. La imaginación es lo que nos permite, crear, y recrear al pasado, desde varias visiones, ofreciendo la posibilidad de entender el tiempo histórico en sus diferentes dimensiones.
Las estrategias son indispensables para otorgar los elementos que se requieren para poder cuestionar al pasado, ya que la historia implica el razonamiento, entendiendo por razonamiento la manera en que se ordenan y sistematizan los saberes para su reflexión y análisis, lo cual permite acceder a una conciencia para comprender el presente y tomar una posición ante éste. La Historia como asignatura es compleja ya que transmite valores, emociones y es portadora de un mensaje. La perspectiva del devenir del ser humano en el tiempo enriquece la conciencia del presente, una conciencia critica que nos permite soñar con un futuro mejor. (Rubial, Antonio).
Es indispensable definir a la historia desde el historiador, conocer los retos que enfrentan las personas que hacen la historia, cual es su manera de razonar, la manera como interpretan , como se van haciendo las preguntas para ir construyendo , desde donde hacen sus hipótesis, cual es su manera de proceder; esto con la finalidad de saber cuales son las habilidades que desarrollan y de esa manera poder tener en cuenta cuales son los elementos que se le deben enseñar a los alumnos para que se coloquen en una situación generadora de aprendizaje.
Curtis (1975) afirma que la historia en rigor es lo que hacen y piensan los historiadores, es un continuo proceso entre el historiador y sus hechos, un diálogo entre el presente y el pasado que se efectúa dentro de casa historiador quien revisa e interpreta continuamente, haciendo el esfuerzo de unir todo, de la búsqueda de datos, las concordancias y las hipótesis que se van reforzando y están en constante construcción.
Marc Bloch, indica lo que sebe ser la historia y como debe de plantearse, hace un trabajo de reflexión respecto de cómo y para qué trabaja el historiador, su trabajo lo deja inconcluso, por la situación extremadamente difícil que le correspondió vivir, ya que era de origen judío, por lo que en la época de la segunda guerra mundial fue fusilado. Él también se ocupa de la enseñanza de la historia y dice que debe ser desde los primeros años escolares y que debe proporcionar los elementos para continuar estudiando historia durante toda la vida del ser.
La interrogante de para que enseñar y estudiar historia, es cuestionada por algunos maestros y alumnos, que la convierten en una cronología de hechos únicos e inequívocos, reflejo de una sola voz, la que legitima al sistema. Se convierte en una disciplina deficientemente aprendida por el profesor y casi nada reflexionada en cuanto al sentido profundo, epistemológico y ético, antropológico y social. Entonces se convierte en una lista de nombres de personajes sin sentido alguno, por eso tiene fama de ser árida, monótona y aburrida.
La Historia en cuanto a disciplina persigue el estudio racional abierto y crítico de ese pasado para lo cual emplea procedimientos rigurosos de análisis e interpretación. La educación histórica parece por tanto necesaria, la historia es simplemente la investigación racional del pasado, no podemos escapar del pasado. Debemos ambicionar el mejor conocimiento que sea posible obtener. Es por esta razón que resulta extraño para que sirve la historia o porque debe estudiarse, si nuestro conocimiento del mundo actual nunca es instantáneo y conlleva, se quiera o no alguna concepción sustantiva del pasado, en tal caso ser históricamente ignorante es ser ignorante (Carretero, 1985). La literatura histórica ofrece cientos de historias que se convierten en hechos que se pueden cuestionar e interpretar, narraciones que ofrecen la posibilidad de construir visiones estructuradas a partir de modelos interpretados, claro que deben sujetarse al rigor del manejo de las fuentes para que puedan ser legítimas.
La enseñanza de la Historia debe proporcionar al alumno un mejor conocimiento de la realidad que le corresponde vivir, para que el alumno pueda situarse de manera conciente en el mundo, conocer de manera crítica su herencia personal y colectiva, comprender la naturaleza social e individual del ser humano. Y por supuesto que es un medio para adquirir habilidades cognitivas: análisis, inferencia, interpretación crítica, síntesis, juicio evaluativo; tanto para el manejo de las fuentes informativas como para desarrollar actitudes intelectuales y sociales. La enseñanza de la historia debe servir para enseñar a las nuevas generaciones a apreciar y disfrutar todos los vestigios del pasado y no únicamente a las obras o monumentos más famosos (Domínguez 1989, citado por Carretero, 1989: 33).
Los libros de texto pueden ser utilizados como una guía que dé la pauta para cuestiona al pasado, y no como fuente única en donde esta escrito lo que ya sucedió. Para que el texto se transforme en testimonio, tiene que ser cuestionado e interpretado.
La historia en su carácter de creadora de conciencia crìtica tiene como una de sus finalidades bàsicas la de ser conocida por un mayor numero de individuos.
A través de la enseñanza de la Historia debe buscarse la formación del alumno, que le sea apasionante, dramática, variada y sobre todo que le encuentre un sentido.
La primera tarea de la labor profesional del historiador es descubrir, identificar y discriminar las huellas del pasado, que son las evidencias sobre las que se trabajara. Un historiador para investigar, analizar, comprender y eventualmente explicar un suceso, un proceso, o una estructura debe conocer los conceptos y la manera cognitiva de acceder a estos, mediante un método esencialmente inferencial lógico e interpretativo y en lo cual es imposible eliminar o neutralizar al estudioso de la historia, que esta sujeto a su presente. La Historia es la historia el hombre en el tiempo, ya que el hombre siempre esta bajo el contexto y la influencia de su tiempo. El historiador transforma su presente en experiencia histórica. La problematizaciòn trata de trabajar con textos y convertirlos en testimonios, darles una interpretación; la enseñanza de la historia debe ofrecer formar una conciencia colectiva, transformando el presente en una reflexión constante.
Para poder proponer una estrategia de enseñanza que promueva el aprendizaje significativo es necesario reconocer que no es lo mismo hacer historia que enseñar Historia.
Los contenidos que se enseñan en los currículos de todos los niveles educativos pueden agruparse en tres áreas básicas: conocimientos declarativos, procedimentales y actitudinales. Los declarativos (saber que) comprenden hechos conceptos y principios. Procedimentales (saber hacer) comprende procedimientos, estrategias, técnicas de destrezas, métodos. Actitudinal-valoral (saber ser) comprende actitudes, valores, ética personal y profesional. (Diaz Barriga. 2002: 52).
A partir de los planes y programas de nivel secundaria de 1993, algunos profesores han restado importancia a las fechas históricas que señala el programa, queriendo no repetir esa historia donde las fechas y los nombres eran lo mas importante, es importante recordar que las fechas deben ayudar al alumno a situar temporalmente los acontecimientos en el continuo de la Historia y es esencial tener en cuenta un reducido conjunto de fechas importantes que son hitos históricos que todos debiésemos conocer, y no por esto dejar a un lado el desarrollo de las áreas cognitivas.
La mayor parte de las estrategias utilizadas por los profesores se basan en clases magistrales y en la utilización del libro de texto. Este hecho se debe según Newman, tanto a los factores institucionales y políticos que condicionan el trabajo del profesor como a su propia formación y a sus concepciones de la enseñanza y del aprendizaje. Algunos profesores utilizan estrategias mas variadas, aun asi la mayoría de los estudiantes no consiguen desarrollar el pensamiento social que le permita ubicarse dentro del mundo e intervenir en él (Newman, citado por Pages, 1997: 219).
Se deben reconocer los objetivos de la historia como ciencia social que comprende el pasado y que aporta en la transformación del presente, que fomente la conciencia, que forma sujetos activos de reflexión, que reconoce la importancia de la memoria como la manera de aproximarse al conocimiento del pasado. La escuela de los annales es en la que se pueden reconocer los objetivos de la historia como ciencia social, por que se caracteriza por el interés en la vida cotidiana, en la economía social, frente a la historia y concede atención a las mentalidades, a las técnicas y a las costumbres. El estudio de lo colectivo frente al relato de acontecimientos, donde el objeto no son los hechos sino el hombre (Aguirre Rojas, 2000: 226). La historia de los annales se caracteriza por su interés en la vida cotidiana, y en la economía-social frente a la historia política, concediendo atención a las mentalidades, a las técnicas y a las costumbres. El estudio colectivo como protagónico, de la vida cotidiana, de las manifestaciones culturales frente al retrato de los acontecimientos donde el objetivo no son los hechos sino los hombres, prestando atención a cada acontecimiento para situarlo en lo colectivo. La historia de los annales tiene como punto de partida una interrogante, ya que es la pregunta la que va a enfrentar y crear nuevos conflictos.
El profesor debe crear un ambiente que propicie el conocimiento de la historia a la vez que le permita profundizar en sus conceptos, dar a los alumnos la información y los elementos para la comprensión de los conceptos, que forme una conciencia histórica reflexiva.
La enseñanza de la historia merece la atención conjunta de historiadores, pedagogos y psicólogos. El profesor debe tomar en cuenta los estudios del desarrollo del niño, los estadios intelectuales que atraviesa, además de dominar los contenidos para que sea en realidad la toma de conciencia hacia el pasado. El pasado existe entre nosotros y en nosotros. El profesor ha de conseguir esa toma de conciencia de una mente inquieta, como la del alumno, enseñándolo a que se pregunte, interrogue, obtenga respuestas, formule hipótesis, interprete obtenga nuevas interrogantes y despierte en él el interés por cuestionar todo lo que va aprendiendo, interrogar supone analizar.
La nueva información debe relacionarse de modo no arbitrario y sustancial con lo que el alumno ya sabe, dependiendo también de la disposición (motivación y actitud) de este por aprender, así como de la naturaleza de los materiales o contenidos de aprendizaje (Díaz Barriga, 2002: 41)
La enseñanza de la historia deberá propiciar que los alumnos comprendan nociones como tiempo histórico, causalidad, proceso, influencia mutua, herencia, cambio continuidad, ruptura, sujetos de la historia, diversidad y globalidad del proceso histórico, el dominio de estas nociones es mas significativo para la formación intelectual de los estudiantes que la memorización de nombres, fechas y lugares. Trabajar con la historia, darle un significado va mas allá del conocimiento de textos, datos o fuentes. La historia no se puede enseñar como una simple concatenación de hechos ordenados cronológicamente, ya que el proceso de construcción de la historia es un tiempo histórico en donde se estructuran elementos en un momento y un lugar determinado, que se analizan y relacionan a partir de un presente, otorgando al presente una constante interrogación. No es suficiente con tener los conocimientos acumulados en la memoria sin significado alguno, porque si no se convertirían en lo Edmundo O`Gorman dice de manera sarcástica que la labor de muchos historiadores consiste en sacar los hechos históricos de las tumbas para sepultarlos en las tumbas de las bibliotecas.
Se debe enseñar a desarrollar las habilidades de pensamiento histórico.
Se pretende dar a los alumnos las habilidades que le permitan desarrollar un pensamiento histórico; para categorizar, contextualizar, distinguir, reflexionar, analizar, esto se puede hacer si se esta conectado a un quehacer cotidiano con el cual el presente del alumno se identifica. Que el alumno opere habilidades como un historiador, no con el fin de que sea uno de ellos, sino con el propósito de comprender el proceso de construcción de la historia para su concientizaciòn.
La historia se esfuerza por la objetividad preguntándose por lo que pasa en el tiempo, por reconstruir el pasado por medio de la memoria, de la experiencia humana; buscando la inteligibilidad en la realidad de la realidad social mediante la problematizaciòn que se hace desde un presente determinado (sotelo, 2006:43)
La Historia como señala Bloch tiene la virtud de ser construida como recreación. La mente organiza y recrea por medio de la palabra, el historiador forma el retrato de una época, es capaz por medio de los recursos literarios de construir los hechos, estima la constitución critica de su punto de estudio. Va marcando cadenas de interpretaciones y significados. Las palabras y los gestos son cadenas que nos llevan mas allá de lo escrito, esto es una experiencia cognitiva, en la que constantemente el lector va dando significado y verifica lo que va aprendiendo y va inclinándose hacia aquella historia con la que se identifica, que responde a las interrogantes, que explica las realidades ya que para darle inteligibilidad a un hecho histórico no basta con saber lo que sucedió, sino que debe examinarse, problematizar, dar sentido y poner en juego el potencial de la imaginación que le permite al historiador percibir con claridad.
La investigación cognitiva sobre la comprensión de las ciencias sociales, a lo largo del siglo XX, ha sido escasa, en comparación con otras ciencias. La teoría de Piaget ha tenido influencia en las tendencias constructivistas que a su vez se han elaborado utilizando exclusivamente tareas procedentes de las ciencias naturales, la lógica y las matemáticas sin tomar en cuenta contenidos históricos
La historia que se enseña en los niveles de secundaria presenta conceptos y contenidos complejos por lo que requiere de actividades cognitivas complejas; un buen numero de adolescentes tienen dificultades para llegar a utilizar el llamado pensamiento formal, que es la última etapa según la teoría de Piaget, por lo que las actividades deben proporcionarle los elementos para que vaya construyendo un sitio en la mente donde pueda desarrollar un pensamiento histórico.
Según Piaget las cualidades peculiares del pensamiento del adolescente conducen a su funcionamiento de tipo reflexivo, hipotético deductivo , flexible y objetivo. Si el adolescente ha logrado estas disposición evolutiva con el arribo al pensamiento formal, generar metas de conocimiento acerca de las suposiciones, las hipótesis y las reglas, contrastando las dimensiones de lo real y lo posible a la par que va abandonando los juicios morales extremistas (Dìaz Barriga, 1993)
El enfoque para el estudio de la Historia busca evitar la memorización de datos de los eventos históricos destacados, se busca estimular en el adolescente, la curiosidad por la historia, el descubrimiento de que sus contenidos tienen relación con los procesos del mundo en que viven, propiciando la capacidad para analizar proceso sociales, despertando su curiosidad por preguntarse acerca de la historia y tendrá la posibilidad de construir una visión ordenada y comprensiva del devenir de la humanidad. Para ello se requiere que el docente domine su materia y se prevea de las habilidades que le permitan ayudar a los estudiantes a comprender el contenido histórico a la vez que desarrollan su capacidad y le dan sentido a lo que aprenden.
El individuo va haciendo una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la interacción entre los esquemas que ya posee, con lo que anteriormente ya construyo en su relación con el medio que le rodea, y la nueva tarea o actividad a resolver, de esta manera obtiene un producto de constricción cognitiva que le permite formar un nuevo esquema y así sucesivamente.
Ausubel postula que el aprendizaje implica una reestructuración activa de las percepciones, ideas, conceptos y esquemas que el aprendiz posee en su estructura cognitiva. El alumno como un procesador activo de la información el aprendizaje es sistemático y organizado, pues es un fenómeno complejo, que no se reduce a simples asociaciones memorísticas (Dìaz Barriga, 2002,36).
Para que esto es necesario colocar a la historia fuera de una corriente positivista, que solo se limitaría a la recuperación de los hechos con una sola observación y donde el trabajo del historiador es solo la recopilación de hechos, para poder señalar que dentro de una misma historia pueden darse varias interpretaciones y que el objetivo de la historia no son los hechos sino el hombre, que se debe construir una historia poniendo atención en las mentalidades, en las costumbres y partir de interrogantes que generen nuevos conflictos y nuevas preguntas. El interrogatorio va dirigido a todo lo que pueda ayudar a responder como los libros, los actos, las palabras, las imágenes, los escritos, los huesos, los utensilios en fin todas las “reliquias” a las que se tenga alcance, el historiador en su mente las convertirá en huellas o pistas que permitan elaborar y construir una la historia y será la base otras nuevas a las que en todo momento se les podrá preguntar, no estarán estáticas, será un constante movimiento intelectual, donde las habilidades históricas estarán siempre en desarrollo. Se trata de transformar un pasado estático en un pasado vivo al que se le pueda preguntar, al que se accede por medio de la conciencia y la reflexión.
Se pretende generar estrategias que permitan cambiar la enseñanza para modificar de manera simultánea el aprendizaje. Las estrategias son las que surtirán los elementos que se requieren para comprender el pasado, para que sea un constante dialogo entre el pasado y el presente, como el historiador que tiene un continuo proceso entre los hechos y él, va utilizando el razonamiento para ordenar y sistematizar los saberes para su análisis y reflexión, así mismo se requiere que en los alumnos se desarrollen las habilidades del pensamiento histórico, para que accedan al pasado, el pasado es y sólo en referencia al presente que lo hace visible, pensable (Sotelo, 2006: 37)
Bibliografía:
Aguirre Rojas. 2000 La escuela de los annales. Ayer, hoy y mañana. Ed. La otra mirada de Clío. capítulo 3
Alderoki, Silvia. 1998. Didáctica de las ciencias sociales, aportes y reflexiones. Ed. Paidos, México.
Bloch, Marc. 1995 Apología para la historia o el oficio de historiador, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Braudel, Fernand. 1989. La Historia y las ciencias sociales. Ed. Mexicana, Mexico.
Carretero, M. et al 2005. Aprender y pensar la historia. Ed. Amorrortu, Buenos Aires.
Carretero, Mario et al. 1983. Comprensión de conceptos històricos durante la adolescencia. Infancia y aprendizaje.
Carretero, M

JORGE BARRIOS dijo
HOLA PROFE AY ESTA MI FIRMA
SOY DE LA SECCION 009 DE C.I20656360
2 SEMESTRE DE EDUCACION INTEGRAL
8 Octubre 2008 | 02:38 AM